Villa de Pocho: se celebró un nuevo aniversario del Pacto de los Chañares

Villa de Pocho: se celebró un nuevo aniversario del Pacto de los Chañares

Vienen trabajando desde hace algunos años para concretar uno de los principales objetivos: el rescatar del olvido y la ignorancia la epopeya libertaria que ha tenido lugar en trasalasierra”. Este año el Pacto de los Chañares.

 

 

El domingo 28 la comunidad pochana conmemoró un nuevo aniversario del Pacto de los Chañares la localidad de Villa de Pocho es testigo cada año de esta tradicional celebración organizada por el grupo solidario Compromiso Pochano que recuerda el primer grito libertario de América en contra de la opresión española.

 

Como parte del homenaje a los comuneros que llevaron a cabo la rebelión, se realizó una misa presidida por el Monseñor Ricardo Araya y los sacerdotes Gustavo Humaran, y Juan Pablo Conteponi. Luego Lorena Calderón integrante de “Compromiso Pochano” (que hace un tiempo viene haciendo visible este acontecimiento), leyó unas palabras alusivas a la fecha. Muchas gracias por afirmar con su presencia la importancia del pacto que hoy nos convoca” expresó Calderón oradora del acto. Y destacó el trabajo realizado por la organización a la que pertenece “Hace tiempo formo parte del grupo compromiso pochano cada vez me siento más orgullosa de acompañar a estas personas que se interesan por difundirá tan importante acontecimiento histórico”. 

Además, Calderón contó que “vienen trabajando desde hace algunos años `para concretar uno de los principales objetivos: el rescatar del olvido y la ignorancia la epopeya libertaria que ha tenido lugar en trasalasierra”. Este año el “Pacto de los Chañares” cumplió 245 años, “Fue aquí en nuestro Villa de Pocho donde hace 245 años nació el primer grito de libertad, y los convocamos para recordar a un grupo de valientes que descubrirían la idea del común” destacó. El encuentro también contó con la presencia de agrupaciones gauchas, puestos de micro emprendedores, y números artísticos.

LOS HECHOS:

A mediados del siglo XVIII Villa de Pocho estaba sumida en la desgracia, pertenecía al Virreinato del Perú, y su autoridad máxima era un tirano llamado José de Isasa. En aquel tiempo los vecinos del lugar vivían un infierno, sus tierras eran expropiadas, sus mujeres y niñas eran violadas, estaban sometidos a la esclavitud, y padecían continuos castigos corporales.

Además, gran parte de lo producido por los campesinos se lo quedaba el español, la situación era insoportable, sin posibilidad de reclamo alguno. La gota que rebalsó el vaso fue el remplazo del cura párroco Simón Tadeo Funes, dispuesta por el Episcopado. El 3 de abril de 1774, los criollos se reunieron en los alrededores de la capilla de Villa de Pocho para resistir la medida, lo llamativo de esta protesta era quien la encabezaba: José de Isasa, invocando el derecho del común a participar de este tipo de decisiones.

Esta rebeldía le duró poco al representante de la corona, ante la amenaza de ser enviado al Tribunal de la Inquisición, De Isasa buscó frenar la revuelta, por esta traición los rebeldes lo tomaron prisionero y lo enviaron a San Luis de la Punta (hoy San Luis), los criollos eligieron a uno de ellos como su líder, Basilio Quevedo y redoblaron la apuesta.

Las noticias no tardaron en llegar a Córdoba, en un primer momento, el cabildo buscó pacificar la rebelión, y el 14 de abril envió a un mediador, Juan Tiburcio Ordoñez, para que se reuniera con los criollos. El encuentro se produjo en Los Chañares en cercanía de Villa de Pocho, los rebeldes sorprendieron a Ordoñez con el petitorio escrito en el que plasmaron sus reclamos. El 28 de abril el mediador virreinal aceptó las condiciones impuestas por los criollos, y firmó el documento, el llamado “Pacto de los Chañares”, este acuerdo recibió un rotundo rechazó del cabildo, que acusó a los serranos de sublevación, y ante el temor de que estos actos se repitan en otras zonas de la provincia (donde la realidad no era muy distinta de la que se vivía en Traslasierra) envió tropas con el fin de contrarrestar el levantamiento.

 

Ya en Traslasierra, precisamente en la zona de Panaholma, José Benito de Acosta, al mando del ejército, envía un mensaje a los sediciosos pidiendo que desistan de la revuelta y se entreguen. Los comuneros desobedecen esta orden, y deciden viajar a Córdoba a hablar con las autoridades, ( acto que nunca ocurrió), los rebeldes fueron capturados antes en Copina por las tropas de Acosta, y llevados al cabildo, pero no a una reunión ante la asamblea, sino para acabar encarcelados en las sombrías mazmorras de los colonizadores.

Luego de padecer por un tiempo el encierro, felizmente en 1775 este grupo de valientes que se atrevió a hacer frente al poder establecido, recuperaron la libertad y volvieron a su tierra